Cáncer de cérvix o cuello uterino

Cáncer de cérvix o cuello uterino

El cérvix o cuello del útero se encuentra situado en la parte inferior del útero y comunicado en la parte inferior con la vagina. Cada año se diagnostican en España aproximadamente 2.500 casos nuevos de este tumor.

Principalmente existen dos tipos de cáncer de cérvix: el carcinoma escamoso, que es el más frecuente (85% de los casos) y el adenocarcinoma que se da en el 15% restante.


Síntomas de cáncer de cérvix y diagnóstico

Los síntomas más frecuentes del cáncer de cérvix son el sangrado entre menstruaciones o tras el coito, y dolor pélvico. Aunque en la mayoría de las ocasiones la paciente se muestra asintomática y el diagnóstico se realiza en las revisiones periódicas con el ginecólogo.

Para un correcto diagnóstico del cáncer de cérvix es necesaria la realización de estudios que permiten confirmar o descartar la presencia de un carcinoma en cuello de útero. Este tipo de estudios pueden ser:

Citología vaginal o test de Papanicolaou

La citología vaginal se trata de un procedimiento sencillo que, tras un raspado superficial de la mucosa, permite recoger y estudiar las células del cuello uterino y del fondo de saco vaginal.

Colposcopia

La colposcopia se trata de la visualización del cuello del útero con un sistema que utiliza lentes de aumento. Permite localizar más fácilmente la zona sospechosa.

Biopsia

Una biopsia consiste en obtener una pequeña cantidad de tejido del cuello del útero y analizarlo a través del microscopio. Es la prueba que nos permite conocer con exactitud si la paciente presenta o no un cáncer de cérvix.

Una vez realizado el diagnóstico, es preciso determinar si el cáncer se ha diseminado a otras zonas u órganos, por lo que se realiza un estudio de extensión que consiste en varias pruebas:

  • Resonancia Magnética de la pelvis: Con ella es posible determinar la extensión del tumor en el útero y si los órganos sanos cercanos, como el recto y la vejiga, están o no afectadas por el tumor. Hay evidencias de que esta prueba es más precisa que el TAC en el diagnóstico radiológico, siendo ambas fundamentales para la correcta estadificación.
  • PET-TAC: Es una técnica de diagnóstico por imagen que permite obtener imágenes morfológicas (visualización del tumor y resto de estructuras sanas) y funcionales (actividad del tumor). Con esta técnica nos podemos acercar más a definir si están afectados o no los ganglios y órganos sanos cercanos. El PET es fundamentalmente más preciso para detectar metástasis ganglionares y puede cambiar la estrategia terapéutica en un porcentaje considerable de pacientes.

Etapas del cáncer de cérvix

Con el fin de determinar el tratamiento más adecuado para el cáncer de cuello de útero, es importante conocer la extensión de tumor. Dependiendo de si está confinado al cérvix, invade estructuras vecinas u órganos a distancia, el tumor se clasifica en diferentes estadios.

La clasificación más comúnmente empleada es la de la FIGO:

  • Estadio 0: El tumor es muy superficial y se limita a las células de la mucosa (carcinoma in situ o carcinoma preinvasivo).
  • Estadio I: El tumor está limitado al cuello del útero.
  • Estadio II: El tumor se ha diseminado fuera del cérvix. Invade la vagina sin llegar al tercio inferior y/o a los ligamentos laterales (parametrios) sin llegar a la pared de la pelvis.
  • Estadio III: El tumor invade el tercio inferior de la vagina, afecta a ganglios linfáticos próximos o infiltra los parametrios hasta alcanzar la pared de la pelvis.
  • Estadio IV: El cáncer se ha extendido a órganos próximos o presenta metástasis en otros órganos

Causas y prevención del cáncer de cérvix

El factor de riesgo más importante que se ha relacionado con el desarrollo del cáncer de cuello uterino es la presencia del virus del Papiloma Humano (VPH), adquirida por una infección a través de un contacto sexual. Relacionándose fundamentalmente con los subtipos 16 y 18.

En la actualidad, existen vacunas que protegen de la infección de este virus y están incluidas dentro del calendario vacunal para las niñas a partir de los 9 años (variable dependiendo de cada Comunidad Autónoma).

Estas vacunas, aunque cubren la mayoría de tipos de VPH causantes de cáncer, no protegen contra todos los subtipos. Sigue siendo necesario realizar periódicamente la citología vaginal (Papanicolaou), que permitirá detectar precozmente el cáncer de cuello uterino y los cambios precancerosos, especialmente si la mujer no ha sido vacunada o ya tiene la infección de VPH.

Tratamiento para el cáncer cervicouterino

El tratamiento del cáncer de cérvix es multidisciplinar y varía en función de la fase en que se encuentre la enfermedad:

Cirugía

cirugiaPuede ser más o menos conservadora dependiendo de la extensión e invasión del tumor.

  • La conización (extirpar el tumor con un margen sano muy limitado) es suficiente si el tumor es in situ (no infiltrante).
  • La histerectomía radical es el procedimiento de elección si el tumor es infiltrante. Esta operación consiste en la extirpación del útero con trompas y ovarios y los ganglios de la pelvis.
Radioterapia

tratamiento radiacionesLa evolución tecnológica ha favorecido el desarrollo de técnicas cada vez más eficaces, precisas y con menos efectos secundarios:

  • Radioterapia 3D conformada: Se realiza la planificación empleando un TAC (Tomografía Axial Computerizada o scanner). Para administrar el tratamiento se utilizan unas máquinas llamadas aceleradores lineales.
  • Radioterapia con intensidad modulada de dosis (IMRT): Es una forma de radiación más precisa que la radioterapia 3D, y consigue reducir dosis sobre el tejido sano que rodea al tumor como el recto, vejiga e intestino delgado.
  • Tomoterapia o Radioterapia Guiada por Imagen (IGRT): Es una técnica novedosa y de alta tecnología que permite administrar un tratamiento de radioterapia helicoidal, altamente conformado y adaptado a cada paciente, por lo que consigue reducir al máximo la dosis de radiación que llegan a los órganos sanos que rodean el tumor. Una ventaja más de la tomoterapia es que diariamente se realiza un TAC antes de administrar el tratamiento que permite conocer la posición exacta del tumor, de los órganos sanos y de la paciente, por lo que se minimiza el riesgo de error en la colocación de la paciente. Los efectos secundarios derivados de este tratamiento son mínimos, por lo que la calidad de vida del paciente durante el tratamiento es excelente.
  • Braquiterapia: En algunas ocasiones es preciso administrar además del tratamiento con radioterapia externa (bajo alguna de las modalidades expuestas anteriormente), radiación directamente en el cérvix. Para ello se introduce a través de la vagina una especie de cilindros que sitúan la fuente radiactiva en contacto con el tumor. No es un procedimiento doloroso y no requiere ingreso hospitalario. La duración del tratamiento es de unos minutos.
Quimioterapia

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En los estadios limitados puede ser preciso su utilización de forma adyuvante o complementaria, tras la cirugía y/o radioterapia. Los estadios con afectación locorregional, cuando el tratamiento de elección es la radioterapia, se puede administrar de forma simultánea a ésta con el fin de sensibilizar las células tumorales a la radiación.

Como parece lógico, en los estadios avanzados o con enfermedad fuera del campo de irradiación, el tratamiento indicado es el uso de una terapia sistémica con quimioterapia, intentando reducir el tamaño de la enfermedad, logrando cuando sea posible el rescate quirúrgico o radioterápico, o bien incrementar la supervivencia y el tiempo hasta la recaída, así como mejorar la calidad de vida de estas pacientes.

Las combinaciones citostáticas más usadas son los dobletes con platinos (carboplatino + paclitaxel, cisplatino + fluorouracilo, cisplatino + docetaxel, etc).

Pronóstico del cáncer de cervix

Un mayor conocimiento en la génesis, crecimiento y tratamiento de este tumor ha permitido una mejora en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de cérvix, lo que se traduce en un incremento de la supervivencia a nivel mundial a lo largo de los años (41% para casos diagnosticados entre 1980 y 1985, y 69% para los diagnosticados entre 1990 y 1994), y se espera que esta tendencia continúe.

La supervivencia global de las pacientes con cáncer de cérvix en España es superior a la media europea y similar a la registrada en EEUU (aproximadamente un 70% a los 5 años del diagnóstico).

La mortalidad en España, se puede considerar muy baja (3,1% de todos los cánceres en 2012) y su tendencia es decreciente.

Psico-Oncología

La supervivencia y calidad de vida de la mujer con cáncer de cuello de útero han mejorado en la última década y la tendencia continúa gracias a los avances en el diagnóstico precoz y en las alternativas terapéuticas. A nivel psicológico, la naturaleza y el tratamiento del cáncer de cuello de útero pueden provocar un estrés añadido para la mujer que lo padece, frecuentemente relacionado con la localización de la enfermedad, con su relación con el Virus del Papiloma Humano y con la aplicación y efectos secundarios de los tratamientos.

Tanto el cáncer de cuello de útero como los tratamientos pueden provocar determinados cambios hormonales, síntomas y disfunciones sexuales o dificultades en la relación de pareja que pueden afectar a nivel emocional. Los avances tecnológicos, científicos y la experiencia con el uso de estas terapias han permitido que estos efectos secundarios sean cada vez menos frecuentes.

Una buena comunicación con el equipo médico para informarse sobre la enfermedad y los efectos de los tratamientos, una comunicación sincera y abierta con la pareja y un abordaje psicoterapéutico para el manejo de estas dificultades y el malestar emocional, ayudan la mujer con cáncer de cuello de útero a desarrollar estrategias de afrontamiento orientadas a mejorar su calidad de vida durante y después de la enfermedad.