Cáncer de páncreas

Cáncer de páncreas

El páncreas es una glándula que participa en el proceso de la digestión de alimentos. Se encuentra situado en la parte izquierda y superior del abdomen, por detrás del estómago y por delante de la columna.

El páncreas, además, contiene un 5% de células (islotes de Langerhans) encargadas de producir hormonas como la insulina, glucagón y somatostatina que pasan directamente al torrente circulatorio y juegan un papel importante en el metabolismo de los nutrientes y en el mantenimiento de los niveles de glucosa.

Más del 90% de los cánceres de páncreas son adenocarcinomas y la mayoría se localizan en la cabeza pancreática. Otros tipos de tumores son el carcinoma de células acinosas, el papilar mucinoso, de células en anillo de sello, adenoescamoso, indiferenciado, mucinoso, etc.

La incidencia de cáncer de páncreas ha experimentado un aumento en los últimos años. Cada año se diagnostican en nuestro país más de 6.000 casos nuevos de esta enfermedad.

Síntomas y diagnóstico del cáncer de páncreas

En general, en las fases más tempranas de la enfermedad el paciente no presenta síntomas o estos son mínimos. La sintomatología más frecuente es el dolor abdominal o en la espalda, diarrea, ictericia (tinte amarillento de la piel y de las mucosas) y la pérdida de peso no justificada. Otros síntomas que se pueden asociar son: náuseas, vómitos y anorexia o pérdida de apetito. En otras ocasiones, puede cursar con masa palpable o con ascitis (acumulación de líquido en el abdomen  con aumento del perímetro abdominal).

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Además de la exploración física, las pruebas diagnósticas que se pueden realizar son las siguientes:

  • Análisis de sangre con marcadores tumorales (Ca 19.9, CEA)
  • Radiografía de tórax
  • Ecografía abdominal: Consiste en una prueba basada en el uso de ultrasonidos, que permite valorar la existencia de una lesión anómala en la región del páncreas.
  • Tomografía computerizada (escáner): Basada en la utilización de rayos X que produce imágenes detalladas del cuerpo. En ocasiones, es preciso utilizar contraste para resaltar alguna estructura como el intestino o los vasos sanguíneos. Con esta prueba, se puede ver la lesión y su situación en relación a otros órganos, el estado de los ganglios y valorar la posible afectación de zonas más alejadas.
  • Resonancia magnética (RM) abdominal: Procedimiento basado en el uso de radiofrecuencias en un campo magnético, en la que se puede utilizar contraste para definir mejor los tejidos a explorar. Es útil para valorar la lesión así como la posible afectación por la misma de los órganos vecinos.
  • La Colangiopancreatoresonancia: Es un tipo de exploración con resonancia magnética focalizada en el estudio de las lesiones del páncreas.
  • PET y/o PET-TAC: Exploración con tomografía por emisión de positrones, es un procedimiento diagnóstico en el que se inyecta un contraste que contiene glucosa radiactiva, que se fija en los tumores malignos, pudiendo dar información sobre la actividad de la lesión.
  • Ecografía endoscópica: Procedimiento en el que se introduce un endoscopio a través de la boca, que tiene una cámara y una luz en su extremo, pudiendo localizar mediante ultrasonidos la lesión.
  • Laparoscopia: Consiste en un procedimiento quirúrgico, para valorar la posible afectación de los órganos vecinos (hígado, peritoneo), cuando existe discrepancia en las pruebas de imagen, permitiendo la visualización directa de estos órganos y la toma de biopsias en el mismo procedimiento.

Fases del cáncer de páncreas

Con el fin de determinar el tratamiento más adecuado para el cáncer de páncreas, es importante conocer la extensión de tumor. Dependiendo de si el tumor está confinado al páncreas, invade estructuras vecinas u órganos a distancia, se clasifica en diferentes estadios:

 

  • Estadio IA: El tumor está localizado en el páncreas y el diámetro del mismo es igual o inferior a 2 cm. No existe afectación ganglionar ni de órganos a distancia.
  • Estadio IB: El tumor está localizado en el páncreas y el diámetro del mismo es superior a 2 cm. No existe afectación ganglionar ni de órganos a distancia.
  • Estadio IIA: El tumor sobrepasa el páncreas sin invadir vasos sanguíneos. No existe afectación ganglionar ni de órganos a distancia.
  • Estadio IIB: Independientemente del tamaño del tumor o de la mayor afectación del páncreas (siempre que no invada vasos sanguíneos), los ganglios regionales están infiltrados por el tumor. No existe afectación de órganos a distancia.
  • Estadio III: El tumor es irresecable, al invadir vasos sanguineos (el tronco celíaco o los vasos mesentéricos superiores). Puede existir o no infiltración de los ganglios. No existe afectación de otros órganos.
  • Estadio IV: Independientemente del tamaño del tumor y de la afectación o no de ganglios regionales, existe afectación de órganos a distancia (metástasis)

Causas y prevención del cáncer de páncreas

Algunos factores de riesgo para desarrollar cáncer de páncreas son externos como la obesidad, una dieta rica en carne y grasas de origen animal y consumo de tabaco (un 30% de los cánceres de páncreas son debidos al tabaco). Evitarlos reduciría el riesgo de padecer este tumor.

Existen una serie de enfermedades como la Ataxia-telangiectasia o la pancreatitis crónica hereditaria que se asocian a un mayor riesgo de padecer este cáncer.

Otros factores de riesgo pueden ser la diabetes mellitus o la pancreatitis crónica.

Tratamiento para el cáncer de páncreas

El tratamiento del cáncer de páncreas es multidisciplinar y depende del estadio al diagnóstico, de la edad del paciente y del tipo de tumor.

En general el tratamiento está basado en la combinación de alguno de estos tratamientos: cirugía, radioterapia y quimioterapia.

 

Tipos de tratamientos

Cirugía

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Es el tratamiento de elección en las fases iniciales de la enfermedad, aunque en ocasiones es preciso complementarla con otras modalidades de tratamiento.

Existen diferentes técnicas quirúrgicas:

  • Pancreatoduodenectomía o procedimiento de Whipple: Es la técnica más utilizada en los tumores localizados en cabeza de páncreas. Se extirpa la cabeza del páncreas, la vesícula biliar, parte del estómago, parte del intestino delgado y el conducto biliar.
  • Pancreatectomía total: Se realiza en los tumores que se localizan en el cuerpo o en la cola. Se extirpa el páncreas completo, parte del estómago, parte del intestino delgado, el conducto biliar, la vesícula biliar, el bazo y los ganglios linfáticos cercanos. En estos casos es preciso durante toda la vida del paciente administrar insulina para el manejo de la glucosa en sangre.
  • Pancreatectomía distal: En aquellos tumores localizados en el cuerpo y/o cola del páncreas, extirpándose cuerpo, cola y generalmente, el bazo.

En determinados casos, la cirugía permite mejorar la calidad de vida del paciente, por ejemplo, cuando la lesión cancerosa bloquea la entrada de bilis en el intestino, se puede colocar una derivación que permita el paso de bilis al intestino, evitando los efectos secundarios de la acumulación de bilis (tinción de la piel, picor intenso…).

Quimioterapia

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La quimioterapia está basada en el empleo de ciertos fármacos, cuya misión es destruir las células tumorales. Se puede administrar por vía oral o por vía intravenosa.
Es el tratamiento de elección en aquellos pacientes con enfermedad diseminada o incluso en aquellos pacientes que tras la cirugía, presentan factores de mal pronóstico.
Habitualmente los esquemas de quimioterapia están basados en el uso de la gemcitabina y/o el 5-Fluorouracilo o derivados como la capecitabina. Recientemente se ha demostrado eficaz un agente derivado de los taxanos, como es el Nab-Paclitaxel.

En los pacientes con cáncer de páncreas resecado pero con signos de mal pronóstico como afectación ganglionar, bordes, vascular, etc., se puede administrar quimioradioterapia adyuvante o complementaria, tras la cirugía.

Radioterapia

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La radioterapia es un tratamiento local en el manejo multidisciplinar del cáncer de páncreas. Puede utilizarse (combinada o no con la quimioterapia), como tratamiento complementario a la cirugía si existiese afectación de los bordes de la lesión resecada (adyuvante) o cuando no se ha podido extirpar toda la enfermedad.

En aquellos pacientes con enfermedad potencialmente resecable (no se puede extirpar la lesión con la cirugía), se utilizan tratamientos combinados de quimio-radiación para intentar conseguir que la lesión pueda ser resecada por cirugía.

En los casos con cáncer de páncreas localmente avanzado, la quimo-radiación es el tratamiento de elección.

La evolución tecnológica ha favorecido el desarrollo de técnicas de radioterapia, cada vez más eficaces, precisas y con menos efectos secundarios:

  • Radioterapia 3D conformada: Se realiza la planificación empleando un TAC. Para administrar el tratamiento se utiliza aceleradores lineales.
  • Radioterapia con intensidad modulada de dosis (IMRT): Es una forma de radiación más avanzada que la radioterapia 3D, consigue reducir dosis sobre el tejido sano que rodea al tumor como la médula, asas intestinales, hígado, riñones y bazo.
  • Radioterapia Guiada por Imagen-IGRT-Tomoterapia: Es el procedimiento más avanzado  con alta tecnología que permite administrar un tratamiento de radioterapia helicoidal, altamente adaptado a cada paciente, que consigue reducir al máximo la dosis de radiación que llega a los órganos sanos vecinos mientras que el tumor recibe la dosis prescrita. La Tomoterapia incluye un sistema de TAC (scanner) que se realiza diariamente para conocer la posición  exacta del páncreas, de los órganos sanos y del paciente. Con este TAC, se ajusta la posición de tratamiento  y minimiza el riesgo de error de colocación. Los efectos secundarios derivados de este tratamiento se minimizan con esta técnica.

La investigación en el Tratamiento con radioterapia está orientada a incrementar la dosis de radiación que se administra sin aumentar los efectos secundarios:

  • Radioterapia intraoperatoria: se administra el tratamiento radioterápico en la zona donde estaba el tumor, durante la cirugía.
  • Radiocirugía mediante técnicas de radioterapia Guiada por Imagen-IGRT (Tomoterapia, CyberKnife): Tratamiento de radioterapia externa en el que se administra una dosis alta de radiación en muy pocas sesiones, gracias a las técnicas de imagen que permiten la visualización de la lesión y de los órganos vecinos, controlando el movimiento de los mismos y del paciente en cada sesión. Los resultados con estas técnicas son altamente prometedores, realizados en tiempos de 1-2 semanas.

La radioterapia tiene, también, un papel fundamental en el tratamiento paliativo de los pacientes. En estos casos, la finalidad es controlar los síntomas derivados de la enfermedad oncológica (dolor abdominal, cuadros obstructivos de la vía biliar o sangrado) y  mejorar la calidad de vida del paciente.

Pronóstico del cáncer de páncreas

El estadio clínico es el principal factor pronóstico en el cáncer de páncreas. Existen múltiples variables que determinan la supervivencia, siendo a los 3 años tras el diagnóstico para el estadio IA del 41%. En general (sin tener en cuenta el estadio), la supervivencia es de aproximadamente el 10% a los 5 años, muy similar en toda Europa y EEUU.

Psico-Oncología La supervivencia y la calidad de vida del paciente con cáncer de páncreas se han mantenido estables en la última década y la tendencia es lograr un aumento de la supervivencia y la calidad de vida gracias a los avances en las alternativas terapéuticas. Asimilar el diagnóstico de cáncer de páncreas y buscar apoyo en el equipo sanitario y en el entorno familiar y social son pasos clave del proceso de enfrentarse a esta enfermedad. A nivel emocional, uno de los aspectos más relevantes de esta patología es la presencia de un estado de ánimo deprimido que llega a ser una de las manifestaciones clínicas iniciales más frecuentes. Aunque se desconoce el motivo, se considera que es la alteración de alguna función fisiológica de este órgano el desencadenante de estos síntomas. El uso de psicofármacos que regulan la recaptación de la serotonina, pautados y supervisados por un especialista, ayuda a disminuir la frecuencia e intensidad de esta respuesta. Junto a ello, buscar y pedir apoyo, organizarse en la vida cotidiana y cuidarse durante el proceso de tratamiento son recursos de apoyo en el proceso de adaptación a la enfermedad. Además de estas reacciones emocionales, el paciente puede presentar ansiedad y miedo ante la evolución de la enfermedad debido al pronóstico asociado a esta patología. No obstante, el cada vez más frecuente diagnóstico precoz permite un mayor control y abordaje de la enfermedad, mejorando así el pronóstico. Por otra parte, no se debe olvidar que cada enfermedad y cada paciente son únicos y que una comunicación abierta con el equipo de profesionales, con el entorno y seres próximos es lo deseable.