Cáncer de piel no melanoma

Cáncer de piel no melanoma

La piel es el órgano más extenso del ser humano, su función principal es la protección frente agresiones externas (traumatismos, radiación solar, calor, etc.). Consta de dos capas, una más externa llamada epidermis que se encuentra en constante recambio (descamación), y otra capa más interna denominada dermis. Por debajo se encuentra el tejido subcutáneo. Los tumores de tipo no melanoma se producen en la capa más externa de la piel, y suponen el 95 % de los cánceres que pueden aparecer en la piel. Se dividen a su vez en 2 tipos:

  • Carcinoma escamoso, que supone el 20 % de los cánceres de piel no melanoma y que proviene de la malignización de las células escamosas de la epidermis. Ocasionalmente puede afectar a los ganglios locorregionales.
  • Carcinoma basocelular, que supone el 80% restante y que proviene de la malignización de las células basales de la epidermis.

El cáncer de piel no melanoma es el tumor más frecuente del ser humano llegando a diagnosticarse cada año hasta 2 o 3 millones de casos nuevos. Sin embargo el diagnóstico es muy sencillo y el porcentaje de curación muy elevado.

Síntomas del cáncer de piel no melanoma y diagnóstico

Ante la sospecha de una lesión cutánea que pudiera ser un cáncer de piel, el dermatólogo elaborará una historia clínica en la que se reflejará la evolución de la lesión así como todos los detalles referentes a los síntomas, factores de riesgo o antecedentes familiares. Posteriormente, se procederá a realizar un examen físico general y en particular de la lesión sospechosa. Suele presentarse como un nódulo o una lesión cutánea no dolorosa, ulcerada y costrosa que no cura. Su crecimiento es muy lento y muy raramente se extiende a otros órganos del cuerpo. Las lesiones se suelen localizar en las zonas del cuerpo expuestas durante todo el año a la radiación solar, como la cara, las orejas, el cuero cabelludo, el cuello o las manos. La mejor prevención es una adecuada fotoprotección a lo largo de todo el año. El diagnóstico de estas lesiones es sencillo. Ante la sospecha de cáncer de piel por una lesión cutánea que crece y persiste, el dermatólogo realizará la toma de una muestra de dicha lesión (biopsia) para confirmar si hay células malignas.

Diagnóstico precoz

Las personas con más riesgo de desarrollar cáncer de piel deben realizarse exámenes periódicos de la piel de todo el cuerpo, combinando la autoexploración con exámenes médicos (por ejemplo mediante dermatoscopia).

Causas y prevención del cáncer de piel no melanoma

El factor de riesgo más importante para este tipo de tumor es la exposición crónica y prolongada a la radiación ultravioleta del sol (especialmente las personas con fototipo cutáneo bajo: piel blanca, pelirrojos, rubios, ojos claros…).

Es frecuente en las personas que trabajan expuestas al aire libre (labradores, marinos, etc.). Suele aparecer a partir de los 50-60 años, siendo poco frecuente que se desarrolle en gente más joven.

La mejor prevención del cáncer de piel es limitar la exposición al sol. Para ello se recomienda:

  • Permanecer en la sombra, evitando en la medida de lo posible exposiciones prolongadas al sol, particularmente al mediodía.
  • Cubrir la piel expuesta al sol (manga larga, pantalones largos y gorras).
  • Utilizar cremas de protección solar adecuadas: factor de protección 15 o superior en áreas de la piel expuestas al sol, sobre todo en las horas en las que la luz solar es más fuerte (entre las 10 y las 14 horas). Seguir las instrucciones del fabricante para su correcta aplicación y recordar que no se deben utilizar para prolongar el tiempo de exposición a la radiación ultravioleta.
  • Utilizar gafas de sol homologadas.
  • Evitar otras fuentes de luz ultravioleta, especialmente lámparas de rayos UVA.
  • Evitar la exposición excesiva al sol de los niños (de manera especial en menores de 3 años), y utilizar un factor de protección solar adecuado a sus necesidades. Es importante fomentar el hábito de la protección solar desde la infancia.
  • Identificar lesiones cutáneas sospechosas y acudir al especialista para su diagnóstico y extirpación si fuese necesario.

Una vez que se ha diagnosticado un cáncer de piel no melanoma, es preciso determinar la extensión local y a distancia de la enfermedad, mediante:

Estadios del cáncer de piel no melanoma

Se utilizan los siguientes estadios para el cáncer de piel no melanoma:

Estadio 0 (carcinoma in situ)
En el estadio 0, se encuentran células anormales en la capa de células escamosas o de células basales de la epidermis (la capa superior de la piel). Estas células anormales se pueden volver cancerosas y diseminarse hasta el tejido cercano normal. El estadio 0 también se llama carcinoma in situ.
Estadio I
En el estadio I, el tumor no mide más de dos centímetros en su punto más ancho y puede tener una característica de riesgo alto.
Estadio II

El tumor es:

  • Mayor de dos centímetros en su punto más ancho; o
  • Tiene cualquier tamaño y presenta dos o más características de riesgo elevado.

Las siguientes características son de riesgo elevado para el cáncer de piel no melanoma:

  • El tumor tiene un grosor mayor de 2 milímetros.
  • El tumor se describe como nivel de Clark IV (se diseminó hasta las capas más internas de la dermis) o nivel de Clark V (se diseminó hasta la capa de grasa debajo de la piel).
  • El tumor creció y se diseminó a lo largo de las vías nerviosas.
  • El tumor se formó en una oreja o un labio y tiene vello.
  • El tumor tiene células que lucen muy diferentes de las sanas al microscopio.
Estadio III
  • El tumor se diseminó hasta la mandíbula, la cuenca del ojo o un costado del cráneo. El cáncer se puede haber diseminado hasta un ganglio linfático del mismo lado del cuerpo en el que está el tumor. El ganglio linfático no mide más de tres centímetros; o
  • El cáncer se diseminó a un ganglio linfático en el mismo lado del cuerpo que el tumor. El ganglio linfático no mide más de tres centímetros y se presenta una de las características siguientes:
    • El tumor no mide más de dos centímetros en su punto más ancho y puede tener una característica de riesgo alto; o
    • El tumor mide más de dos centímetros en su punto más ancho; o
    • El tumor es de cualquier tamaño y presenta dos características o más de riesgo alto.
Estadio IV

El tumor tiene cualquier tamaño y se puede haber diseminado hasta los ganglios linfáticos o a otras partes del cuerpo.

Tratamiento del cáncer de piel

El tratamiento del cáncer de piel es multidisciplinar y depende de la fase en la que se encuentre la enfermedad en el momento del diagnóstico y, fundamentalmente, de la localización del tumor. En general, el tratamiento está basado en la combinación de alguno de estos tratamientos: cirugía, quimioterapia y/o radioterapia.

 

Tipos de tratamiento

Cirugía
cirugia Con el diagnóstico definitivo, el tratamiento habitual suele ser la extirpación quirúrgica de la lesión con un margen de seguridad. Todo este tejido resecado se remite al patólogo para confirmar que los márgenes de la intervención están libres de enfermedad.
Radioterapia

tratamiento radiaciones

Si tras la cirugía los bordes han quedado afectos y es muy complejo realizar una nueva intervención o bien el tumor está situado en una zona muy visible (cara), el tratamiento más adecuado es la radioterapia.

El tratamiento de radioterapia, en general, se realiza con electrones. Es una modalidad de radioterapia que no profundiza, por lo que es adecuada para este tipo de tumores.

En ocasiones, pueden combinarse los dos tratamientos. También pueden utilizarse otras técnicas como el uso del frío (criocirugía), terapia fotodinámica o incluso medicamentos tópicos como el imiquimod, que tienen muy buena respuesta pero pueden provocar alguna molestia en la piel.

Quimioterapia

quimio_p

La quimioterapia no suele ser el tratamiento de elección de estas neoplasias y solo se acude a ella, de forma paliativa, cuando se encuentran muy diseminados, con afectación de órganos a distancia y no son resecables.

Los agentes más útiles en los carcinomas escamosos son las combinaciones con cisplatino (+ adriamicina, o + fluorouracilo).

Recientemente se han desarrollado agentes dirigidos frente a la vía HEDGEHOG, como el vismodegib y sonidegib, de administración oral, que han demostrado su utilidad en la reducción del tamaño de estas neoplasias en algunos pacientes.

Los raros tumores cutáneos indiferenciados de células pequeñas (Tumores de Merckel) deben recibir, tras su resección, combinaciones quimioterápicas con platinos y etopósido, dada la agresividad de los mismos y el comportamiento similar a los carcinomas pulmonares microcíticos o de células pequeñas. El papel de la radioterapia también es importante dada su agresividad local como regional.

Psico-Oncología

La supervivencia y la calidad de vida del paciente con cáncer de piel no melanoma han mejorado en la última década y la tendencia continúa gracias a los avances en las técnicas de diagnóstico y alternativas terapéuticas.

El diagnóstico de un cáncer, el miedo a los posibles cambios en la apariencia física que pudieran ocasionar los procedimientos terapéuticos, sobre todo si las lesiones se localizan en áreas visibles de la cara o del cuerpo y las revisiones periódicas pueden ser fuentes de estrés y generar cierto malestar emocional en el paciente.

No obstante, el diagnóstico cada vez más precoz del cáncer de piel así como unas estrategias quirúrgicas y radioterápicas muy eficaces permiten un mayor control y abordaje de la enfermedad, mejorando notablemente el pronóstico y reduciendo el impacto emocional en el paciente.

Pronóstico del cáncer de piel

El pronóstico depende principalmente de:

  • El estadio del cáncer: Mejor pronóstico cuanto menor es el estadio.
  • El tipo de cáncer: El carcinoma de células basales crece muy lentamente y se disemina a otras partes del cuerpo en menos del 0.01%.
  • El tamaño y la localización del tumor: Mejor pronóstico cuanto menor tamaño. Los tumores localizados en extremidades son más favorables.
  • La salud general del paciente: Mejor pronóstico cuanto mejor es el estado de salud general del paciente..