Cáncer de próstata

Tratamiento de cáncer de próstata

El tratamiento del cáncer de próstata es multidisciplinar y depende del grupo de riesgo en el que se encuentre la enfermedad en el momento del diagnóstico, también depende de la edad del paciente y de su estado general.

El tratamiento está basado en la combinación de alguno de estos tratamientos:

  • Cirugía
  • Tratamiento con radiaciones
  • Hormonoterapia
  • Quimioterapia
Cirugía
En general, consiste en la extirpación de la próstata y las vesículas seminales (prostatectomía radical). Esta técnica está indicada en tumores confinados a la próstata y que son de bajo riesgo. En general, obtiene un excelente control de la enfermedad. Se suele ofrecer a pacientes jóvenes. La linfadenectomía (extracción de los ganglios de la pelvis) no está indicada en tumores pequeños bien diferenciados. Las complicaciones más frecuentes de la cirugía son:

 

 

  • Incontinencia urinaria: 6% completa y 20% esporádica
  • Disfunción eréctil, en la gran mayoría de los pacientes
  • Estenosis o estrechez del conducto uretral, por donde evacua la orina
Radioterapia
Está indicada bien como tratamiento único en tumores de bajo riesgo o bien asociada a tratamiento hormonal cuando se trata de tumores confinados a la próstata pero de riesgo intermedio o de alto riesgo. La ventaja de la radioterapia frente a la cirugía radica en que permite conservar la función sexual y evitar la incontinencia urinaria en la mayoría de los casos, así como y limitar el paso por el quirófano con los mismos resultados. También se administra tratamiento con radioterapia tras la cirugía si los bordes quirúrgicos están afectos o el tumor infiltra más allá de la cápsula prostática. La evolución tecnológica ha favorecido el desarrollo de técnicas cada vez más eficaces, precisas y con menos efectos secundarios:

 

 

  • Radioterapia 3D conformada: se realiza la planificación empleando un TAC. Para administrar el tratamiento se utiliza aceleradores lineales.
  • Radioterapia con intensidad modulada de dosis (IMRT): es una forma de radiación más precisa que la radioterapia 3D, consigue reducir dosis sobre el tejido sano que rodea al tumor como el recto, vejiga, cabezas femorales e intestino delgado.
  • Radioterapia Guiada por Imagen-IGRT-Tomoterapia: es una técnica novedosa y de alta tecnología que permite administrar un tratamiento de radioterapia helicoidal, altamente conformado y adaptado a cada paciente, por lo que consigue reducir al máximo la dosis de radiación que llegan a los órganos sanos que rodean el tumor. Una ventaja más de la tomoterapia es que diariamente se realiza un TAC especial que permite conocer la posición exacta del tumor, de los órganos sanos y del paciente, por lo que se minimiza el riesgo de error en la colocación del paciente. Los efectos secundarios derivados de este tratamiento son mínimos, por lo que la calidad de vida del paciente durante el tratamiento es excelente. Además, debido a la garantía de una mayor precisión se pueden realizar tratamientos llamados hipofraccionados que permiten reducir en hasta 3 semanas el tratamiento de radioterapia.
  • Radioterapia Robotizada Guiada por Imagen-CyberKnife: es una técnica de radiocirugía robotizada guiada por imagen, que se administra en 5 sesiones. Requiere la inserción de cuatro semillas de oro en el interior de la próstata sin precisar ingreso hospitalario. Estas semillas ayudarán al sistema a conseguir un alto nivel de precisión ya que permiten detectar los movimientos de la próstata durante todo el tratamiento. Corrige de manera automática la dirección del haz de radiación, lo que permite dar altas dosis en cada sesión, con muy buena tolerancia. Se consigue un control tumoral a 5 años en más del 90% de los pacientes.
  • Braquiterapia: Consiste en insertar en el tejido de la próstata material radiactivo (braquiterapia intersticial). Puede ser permanente (semillas radiactivas) o intermitente. En el caso de Braquiterapia con semillas, requiere ingreso hospitalario (mínimo 24 horas) con anestesia epidural durante el proceso. Consigue un buen control local en pacientes con tumores de próstata considerados de bajo riesgo. Tiene la ventaja sobre la cirugía que permite estar de alta al día siguiente a la intervención y permite conservar la función sexual en la mayoría de los casos.
Hormonoterapia
El tratamiento hormonal se utiliza en el caso del cáncer de próstata en 4 escenarios:

 

 

  1. Junto a la radioterapia en el caso de tumores de alto riesgo o riesgo intermedio. En este caso el tratamiento bien puede pautarse previo al tratamiento de radioterapia para disminuir el tamaño de la zona a irradiar (riesgo alto e intermedio), o tras el tratamiento de radioterapia durante 2 años, en el caso de riesgo alto.
  2. En el caso de recaída bioquímica (elevación de PSA tras haberse negativizado) sintomática después de un tratamiento radical con radioterapia o cirugía.
  3. Enfermedad metastásica en su fase de hormonosensibilidad. Recientemente, se ha demostrado del beneficio de la combinación de hormonoterapia y quimioterapia en los pacientes con enfermedad metastásica hormonosensible, de alta carga tumoral (enfermedad visceral o más de 4 localizaciones metastásicas óseas, dos de ellas fuera de la columna vertebral).
  4. En los últimos años, se han desarrollado nuevos agentes hormonales, útiles en enfermedad metastásica resistente a la castración (tras una progresión a la hormonoterapia inicial), tanto en la etapa pre como postquimioterapia. Estos agentes están centrados sobre todo en la inhibición de la vía de los andrógenos por diferentes mecanismos, obteniendo muy buenos resultados, con impacto en la supervivencia, tiempo hasta la progresión, niveles de PSA y calidad de vida, con muy buen perfil de toxicidad.
Quimioterapia

El tratamiento de quimioterapia ha demostrado su utilidad en la fase del cáncer de próstata metastásico resistente a la castración (progresión tras la hormonoterapia). Hay diversos fármacos cuyo uso impacta en la supervivencia, niveles de PSA y calidad de vida del paciente (docetaxel o cabazitaxel).

Agentes dirigidos a la enfermedad ósea:

  • Radiofármacos (Ra 223): útiles en la enfermedad metastásica resistente a la castración, con afectación ósea exclusivamente. Esta terapia consigue aumento de la supervivencia y mejoría de la calidad de vida de los pacientes.
  • Difosfonatos: se usan para retrasar o evitar complicaciones óseas de los pacientes con enfermedad metastásica ósea, retrasando la aparición de eventos óseos que limitan la vida del enfermo.