Cáncer de pulmón

Tratamiento del cáncer de pulmón

Para poder tratar de forma correcta el cáncer de pulmón, es necesario, detectar el estadio del mismo y la tipología. Por tanto, podemos decir que si se diagnostica un carcinoma no microcítico de pulmón (CNMP), el estudio posterior, debe ir encaminado a determinar qué modalidades de tratamiento deben ser empleadas: cirugía, quimioterapia y/o radioterapia.

Cirugía

La cirugía para el tratamiento del cáncer de pulmón está considerada, actualmente, el tratamiento estándar en los estadios iniciales de la enfermedad. Antes de proceder a este tipo de tratamientos, el médico debe realizar una valoración acerca del propio tumor. En este caso, el médico debe indicar:

  • Si el tumor es operable, es decir que el paciente reúna las condiciones fisiológicas suficientes para el procedimiento quirúrgico
  • O bien si el tumor es resecable, es decir que el tumor puede ser extirpado quirúrgicamente con márgenes amplios
Quimioterapia

El tratamiento del cáncer de pulmón mediante quimioterapia, consiste en la administración de fármacos citotóxicos (tóxicos para la célula tumoral induciendo su muerte), pudiendo emplearse de manera combinada (lo usual son las combinaciones con los platinos).

Se emplean en 4 escenarios:

  • Adyuvante, es decir, se administran tras la cirugía, de forma preventiva, en determinadas situaciones, administrándose un total de 4 ciclos. Su principal objetivo es aumentar las probabilidades de curación de la enfermedad.
  • Concomitante o secuencial, con radioterapia, en aquellos pacientes con enfermedad localmente avanzada y no se consideran candidatos a un tratamiento quirúrgico de entrada, con el objetivo de controlar la enfermedad o bien de reducir su tamaño para, en un segundo tiempo y sólo en casos seleccionados, optar por un tratamiento quirúrgico.
  • De inducción o neoadyuvante, es decir, en aquellos pacientes con enfermedad localmente avanzada pero con afectación mediastínica limitada y que aunque se considerasen candidatos a un tratamiento quirúrgico de entrada, se administra la terapia citostática de entrada, previa a la cirugía, para reducir las probabilidades de recaída.
  • Para enfermedad metastática, cuyo objetivo es el de controlar el crecimiento de la enfermedad tumoral y de los síntomas que puede producir.

Los fármacos más utilizados son: cisplatino y carboplatino, gemtiabina, taxanos, y pemetrexed, vinorelbina, etc.. Habitualmente, se administran en forma de dobletes que incluyen un derivado del platino con alguno de los otros agentes.

Radioterapia

Puede utilizarse asociada a la quimioterapia (estadios localmente avanzados) o de forma exclusiva (en estadios iniciales o en aquellos casos que el paciente no pueda recibir ni cirugía ni quimioterapia). Actualmente, existen diferentes tipos:

  • Radioterapia 3D conformada (3D-CRT): su administración requiere la utilización de aceleradores lineales. La planificación del tratamiento se realiza a través de una TAC con y sin contraste iodado.
  • Radioterapia con intensidad modulada de dosis (IMRT): técnica más reciente que permite la administración de la radiación de manera que el tejido sano (pulmón sano, tráquea y bronquios, esófago, medula espinal, corazón,…) reciba menos dosis, por lo que la toxicidad será inferior a la 3D-CRT.
  • Tomoterapia: debido a que las lesiones localizadas en el pulmón se mueven sincrónicamente con la respiración y para poder tener una mayor precisión en la administración de la radiación, se ha desarrollado la llamada Radioterapia Guiada por Imagen (IGRT), que precisa de avances tecnológicos asociados a los aceleradores lineales. La TOMOTERAPIA posee las ventajas de la IMRT por un lado y de la IGRT (realiza una TAC especial diariamente que nos permite saber, justo antes de administrar el tratamiento, la posición del paciente y de la lesión a tratar) por otro. Esta ventaja es especialmente importante en tumores localizados cerca de estructuras sanas críticas (delicadas; ej. La médula espinal) cuyo daño puede dar lugar a consecuencias negativas para la salud del paciente.
  • Cyberknife: técnica emergente que permite la administración de radioterapia estereotáxica corporal (SBRT). Es aplicable sobre todo en pacientes que padecen cáncer de pulmón en sus estadios iniciales y que no son candidatos a la cirugía. Consiste en la administración de una dosis más alta en menos días de tratamiento. Para ello, se requiere potentes avances tecnológicos que permitan hacerlo con la máxima precisión y menor toxicidad que con otras técnicas. La radiocirugía robotizada guiada por imagen (sistema cyberknife) permite este tipo de tratamientos con la ventaja de que puede memorizar la respiración del paciente en tiempo real durante todo el proceso, consiguiendo así una precisión extrema en la administración de la radiación. Esto se traduce en una menor probabilidad de efectos secundarios asociado a un mayor control local de la enfermedad.
Biología Molecular

Gracias al avance de la medicina, a día de hoy, podemos combatir los tumorales no sólo con sustancias que atacan directamente al ADN de las células (quimioterapia), sino que podemos ser efectivos con fármacos dirigidos que actúan directamente en dianas concretas de las células (como son determinadas proteínas, receptores de las membranas de las células, o vías de señalización), llegando a poder individualizar estas terapias mediante el estudio de biomarcadores específicos que nos indican la alta probabilidad de respuesta a estos agentes específicos dirigidos (Erlotinib, Gefitinib, Afatinib, Bevacizumab, Crizotinib, etc).

Una vía en desarrollo y prometedora en el próximo futuro va a ser la del empleo de agentes que permiten la activación del sistema inmunitario del paciente, que será el encargado, en último lugar, de combatir al tumor.

Cuando el diagnostico es de carcinoma microcítico de pulmón (CMP), la evaluación se dirige a determinar si el paciente tiene una enfermedad limitada al tórax o está diseminada por otros órganos, ya que de esto dependerá el pronóstico y el tratamiento a aplicar.

Generalmente, el tratamiento de los CMP se basa en tratamientos combinados de quimioterapia (combinaciones de platinos y etoposido, utilizando topotecan en segunda línea) con radioterapia simultánea con los primeros ciclos de la terapia citostática, en aquellos casos en que la enfermedad se encuentra limitada en el tórax. La cirugía sólo tiene unas indicaciones muy precisas y limitadas.

Tras el tratamiento del CMP, si no ha habido progresión de la enfermedad, está indicado el tratamiento preventivo del cráneo (aproximadamente 10 sesiones a dosis bajas) para evitar que la enfermedad se reproduzca en el cerebro.