Cáncer de cavum

Cavum: Qué es, donde se encuentra

La nasofaringe o cavum (otros sinónimos menos usados son epifaringe o rinofaringe) es la parte más alta de la faringe. Está situada por detrás de las fosas nasales, justo por delante de la columna cervical. En ella desembocan las trompas de Eustaquio que son los conductos que comunican los oídos con la faringe. Es un lugar de paso, por lo que los síntomas producidos en esta localización suelen ser tardíos y relacionados dolor, dificultad para respirar, oír (por obstrucción de las trompas), sangrado nasal o voz nasal. El cáncer de cávum es un tumor poco frecuente en España, con una incidencia de 1 caso por 100.000 habitantes y año. Es muy habitual en algunas regiones del sudeste asiático. El pico de máxima frecuencia está entre los 40 y 50 años y es dos veces más frecuente en el hombre que en la mujer.

Síntomas del cáncer de cavum

Debido a la localización del tumor, la mayoría de los pacientes consultan cuando el tumor es grande y ha producido obstrucción de las fosas nasales o de la trompa de Eustaquio. Los síntomas más frecuentes son:

  1. Tumor palpable en el cuello sin otros síntomas asociados. Cualquier bulto que aparezca en la región superior del cuello, de consistencia dura debe ser valorado por su médico.
  2. La obstrucción de una de las trompas de Eustaquio produce una acumulación de líquido dentro del oído (otitis serosa) de forma unilateral que produce sensación de taponamiento y disminución de la audición.
  3. Dolor de oídos (otalgia)
  4. Cambio en la voz (voz nasal o gangosa)
  5. Otros síntomas se suelen presentar en fases más avanzadas como dolor de cabeza o sangrado nasal.

Etapas del cáncer de cavum

Para su clasificación por estadios se recomienda el sistema de la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC) basado en el TNM:

T: Se refiere al tamaño tumoral

Tx – No puede evaluarse el tumor

T0 – No existe evidencia de tumor primario

Tis – Carcinoma in situ

T1 – Tumor limitado a una localización de nasofaringe

T2 – Tumor que invade más de una localización

T3 – Tumor que invade cavidad nasal y/o orofaringe

T4 – Tumor que invade cráneo y /o nervios craneales

N: Afectación de los ganglios linfáticos regionales

N0 – No existe afectación ganglionar

N1 – Un único ganglio en el mismo lado mayor o igual a 3 cm

N2 – Uno o varios ganglios en el mismo lado, el contrario o bilaterales menores de 6 cm ç

N3 – Afectación > 6 cm

M: Presencia de metástasis a distancia

M0 – Ausencia de metástasis

M1 – Presencia de metástasis

Estadio 0 Tis N0 M0
Estadio I T1 N0 M0
Estadio II T2 N0 M0
Estadio III T3 N0 M0 o T1,2,3 N1 M0
Estadio IV T4 N0,1 M0 o T1 N2,3 M0 o T1-4 N0-3 M1

Causas y prevención del cáncer de cavum

No está claramente definida la relación del tumor de cavum con el tabaco y el alcohol como en el resto de tumores de cabeza y cuello. Los factores de riesgo tampoco están claramente definidos, aunque los más conocidos son:

  1. Consumo de alimentos salados (ricos en nitrosaminas)
  2. Infección por el Virus de Ebstein-Barr. Este virus produce una enfermedad llamada mononucleosis infecciosa. La mayoría de las células tumorales presentan en su interior restos de este virus. Sin embargo, sólo un pequeño porcentaje de pacientes que han padecido una mononucleosis infecciosa presentan este tumor.
  3. Parecen existir factores genéticos asociados, aunque se desconoce el alcance real de los mismos.

Clasificación biológica o tipos de cáncer de cavum

La Organización Mundial de la Salud (OMS), los divide en tres tipos.

  • Tipo 1: Carcinoma epidermoide, queratinizante o diferenciado
  • Tipo 2: Carcinoma epidermoide no queratinizante
  • Tipo 3: Carcinoma indiferenciado o linfoepitelioma

Tratamiento para el cáncer de cávum

La localización de este tumor hace prácticamente imposible una cirugía curativa, pero es un tumor muy sensible a la quimioterapia y a la radioterapia.

Radioterapia
tratamiento radiaciones Es el tratamiento, junto con la quimioterapia, más utilizado en los estadios no metastásicos. El cáncer de cávum es radiosensible, esto quiere decir que responde bien a este tratamiento. Se incluye en el campo de irradiación desde la nasofaringe hasta las cadenas ganglionares afectas. En la actualidad la técnica más recomendada en los tumores de cavum es la IMRT (radioterapia de Intensidad Modulada) que permite adaptar de forma muy precisa la radiación a la forma del tumor, por lo que es posible incrementar las dosis de radiación en el tumor y preservar los órganos sanos próximos como la médula y la parótida. Las glándulas salivares como la parótida suelen ser bastante sensibles a la radiación. Dosis moderadas de radioterapia dan lugar a una disminución importante de la salivación y una pérdida de calidad de la misma. La xerostomía (boca seca) suele ser un efecto secundario crónico y produce dificultad tanto para la deglución como para hablar. La IMRT permite preservar las glándulas salivares fuera de la zona de altas dosis, ya que es posible realizar un tratamiento homogéneo y de altísima calidad y evitar así la xerostomía. Existe una técnica de alta tecnología, la Radioterapia Guiada por Imagen–IGRT-Tomoterapia, que permite administrar un tratamiento de radioterapia helicoidal altamente conformado y adaptado a cada paciente, por lo que consigue reducir al máximo la dosis de radiación que llega a los órganos sanos que rodean el tumor. Una ventaja más de la tomoterapia es que diariamente se realiza un TAC especial que permite conocer la posición exacta del tumor, de los órganos sanos y del paciente, por lo que se minimiza el riesgo de error en la colocación del paciente. Los efectos secundarios derivados de la radioterapia son minimizados con esta técnica. Es muy importante para que el tratamiento sea efectivo mantener un buen estado nutricional para minimizar los efectos secundarios del tratamiento principalmente derivados de dificultad a la hora de comer, siendo necesario habitualmente un tratamiento analgésico intensivo.
Quimioterapia
quimio_p El tratamiento quimioterápico se puede utilizar en los carcinomas de cavum en tres modalidades:

  • Como tratamiento de inducción o neoadyuvante, sin combinar con la radioterapia, previamente a ésta
  • Combinado simultáneamente con la radioterapia, administrando o no después de finalizar ésta, dos o tres ciclos más sólo de quimioterapia
  • En las situaciones que se presentan como enfermedad metastásica o a distancia como único tratamiento

Los fármacos más activos son: el cisplatino, fluorouracilo, docetaxel o paclitaxel, cetuximab, etc.. Habitualmente se utilizan combinaciones de estos agentes, habitualmente administrados cada 3 semanas, precisando, sobre todo en los casos que se administra simultáneamente a la radioterapia, un exquisito control de las toxicidades digestivas, mucositis, hematológica, nutricional, etc.

Cirugía
cirugia Debido a la localización del tumor de cavum, existen dificultades técnicas que hacen que incluso en tumores pequeños no sea un tratamiento habitual. Se reserva la cirugía exclusivamente para el diagnóstico inicial y para extirpar los ganglios del cuello si no han respondido completamente al tratamiento o después de una recaída tras la radioterapia

Pronóstico del cáncer de cavum

Se consideran factores pronósticos en el cáncer de cavum:

  • El principal factor es el estadío clínico. Como parece lógico la presencia de metástasis a distancia se asocia a un peor pronóstico. También, dentro de la situación con afectación locorregional, la presencia de enfermedad ganglionar se asocia a peores resultados.
  • Situación funcional del paciente. Una peor situación general se asocia a peor pronóstico
  • Morbilidades asociadas. Pacientes con patologías graves concomitantes (diabetes mellitus, hipertensión arterial, cardiopatías, hepatopatías, etc.) requieren un manejo más cuidadoso y exquisito.
  • Existe mejor evolución en los pacientes jóvenes y en las mujeres frente a los varones.

La supervivencia a cinco años varía dependiendo fundamentalmente del estadio en el que se diagnostica la enfermedad, así en los estadios I está en torno al 91 %, 66 % en los estadios II y 54 % en los estadios III y IV.  

Psico-Oncología
La calidad de vida del paciente con cáncer de cavum ha mejorado notablemente y la tendencia continúa gracias a los avances en el abordaje multidisciplinar de esta enfermedad. Los síntomas propios del cáncer de cavum como la disminución en la audición, el cambio de la voz o el dolor principalmente de oídos, pueden condicionar la calidad de vida del paciente. En numerosas ocasiones, surgen problemas de ansiedad, preocupación y dudas ante los efectos secundarios de los tratamientos y ante los cambios temporales en la imagen corporal en la zona de la cara y el cuello. Compartir los miedos y preocupaciones con el equipo médico y las personas más cercanas puede ayudar a afrontar esta situación. Por otra parte, los programas psicoeducativos para fomentar hábitos saludables y ayudar en el control de adicción al tabaco y al alcohol, así como el apoyo psicológico facilitan la adhesión a los tratamientos y el manejo de las reacciones emocionales desadaptativas que pueden surgir a lo largo de la enfermedad.